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    Superanfitrión destacado: de anfitrión de un alojamiento a propietario de un hotel boutique

    Te contamos cómo dos hermanos crearon una propiedad inspirada en el surf en el sur de California.
    Por Airbnb el 13 de mar. de 2019
    Lectura de 3 minutos
    Actualizado el 28 de abr. de 2021

    “Llegas como huésped. Y te vas como uno de nosotros”. Ese es el lema que escuchan los viajeros que se hospedan en cualquiera de las ocho habitaciones del Surfhouse Boutique Motel, del equipo de hermanos y SuperAnfitriones Nikki y Sander.

    “A juzgar por las tendencias de los viajes, creo que cada vez nos alejamos más de los grandes hoteles y los complejos turísticos. A los viajeros les gusta conocer gente que conozca la zona y pueda ofrecerles una experiencia local auténtica”, comenta Nikki.

    Y este par de hermanos vive para eso. Nikki empezó como botones y Sander como anfitrión de un alojamiento en Airbnb. Ahora ambos están en la cresta de una nueva ola como anfitriones. Entre 2016 y 2017, transformaron un antiguo asilo de su ciudad natal, Encinitas, California, en un alojamiento Airbnb de ocho habitaciones inspiradas en el surf, al que bautizaron como Surfhouse Boutique Motel.

    “No teníamos el espacio para recibir a todos los huéspedes en nuestras propias casas, pero tampoco hallábamos un lugar decente para mandarlos”, relata Nikki. “Este es un pueblito de surf muy cool, pero las únicas opciones que había eran hoteles de gama baja, que no representan para nada el carácter de la zona”.

    Nikki y Sander diseñaron la propiedad a la medida de la cultura local de Encinitas: toda la gente que se involucró en el proyecto, desde el diseñador hasta el contratista, viven en la zona; cada habitación está decorada con obras de arte de artistas locales y lleva el nombre de alguna escapada de surf famosa de San Diego, como Moonlight, Cardiff Reef, Stone Steps y Swamis. Además, en cada habitación los huéspedes encontrarán una tarjeta de descuento que los hermanos crearon en colaboración con negocios locales, para que los huéspedes puedan divertirse y pagar como si vivieran aquí.

    Los hermanos diseñaron estancias completas, que pueden incluir clases de surf y yoga, pensando especialmente en las familias. “Nuestra madre es originaria de Noruega, así que, cuando éramos pequeños, teníamos a nuestros parientes noruegos de visita todo el tiempo. Les enseñábamos a los niños a surfear, los llevábamos a juegos de béisbol de los Padres y les enseñábamos a vivir como nosotros por unos cuantos días”, relata Nikki. “Ahora nos emociona que la gente conozca la cafetería de junto, y queremos que suban a los niños a la camioneta y vayan a la playa a donde va la gente local”.

    A pesar de que han estado al frente de un motel boutique los últimos dos años, Nikki y Sander se identifican más como anfitriones que como hoteleros.

    “Mi experiencia con el hospedaje antes de abrir Surfhouse ya era totalmente positiva. Disfrutaba mucho conocer a viajeros de todo el país y hasta de todo el mundo”, nos cuenta Sander, quien ayudó a un amigo a anunciar su departamento en Airbnb y después aprovechó esa experiencia para abrir Surfhouse.

    “Empezamos con un precio muy bajo para obtener muchas evaluaciones en el menor tiempo posible, y poder obtener la categoría de SuperAnfitrión rápidamente. Esto nos ayudó a obtener más reservaciones y aparecer más alto en los resultados de búsqueda”, dijo Sander, quien todavía trabaja a tiempo completo en bienes raíces residenciales además de manejar las finanzas del hotel boutique.

    Nikki maneja las interacciones diarias con los huéspedes. “Cuando era botones, era el primero en saludar a los huéspedes y el último en despedirlos, y lo disfrutaba mucho”. Para entablar una buena relación con los huéspedes de Surfhouse, Nikki les envía personalmente correos electrónicos, habla con ellos sobre cualquier pregunta que tengan, les recomienda actividades en la zona, y siempre está cerca por si alguien quiere unas clases de surf o conocer la ciudad, pues vive en la cuadra de al lado.

    Los hermanos explican que el truco es concentrarse más en la experiencia que en las habitaciones en sí: “La gente reserva una habitación bonita una vez, pero regresa una y otra vez si les regalas una experiencia inolvidable”.

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    Airbnb
    13 de mar. de 2019
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