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    La amistad que surgió a raíz de un incendio

    Dos mujeres se hicieron amigas a través de Open Homes tras el incendio que tuvo lugar en California en 2018, al que se nombró Camp Fire.
    Por Airbnb el 7 de may. de 2019
    Lectura de 6 minutos
    Actualizado el 20 de jul. de 2021

    Lo más destacado

    • Después del incendio conocido como Camp Fire, en California, la gente de la zona se registró en el Programa Open Homes en Airbnb para ofrecer alojamiento temporal.

    • Melissa y su familia encontraron refugio en casa de Cinde, una empresaria de Sacramento.

    • Los vecinos de Cinde también le echaron una mano a la familia de Melissa, y las dos siguen siendo amigas.

    Open Homes ahora es Airbnb.org

    El programa Open Homes en Airbnb se ha convertido en Airbnb.org, una nueva organización sin fines de lucro clasificada como 501(c)(3). Gracias por crear la comunidad de Open Homes con nosotros. Nos emociona mucho que formes parte de esta nueva etapa.

    La mañana del 8 de noviembre de 2018, Melissa Johnson, embarazada de más de ocho meses, se quedó en la cama mientras sus hijos se preparaban para ir a la escuela. Recuerda que su esposo y su hija hablaron sobre el color del cielo, que era naranja, y comentaron que quizá habría un incendio en alguna ciudad cercana.

    Media hora después, su hija la llamó por teléfono. “Me dijo que se habían cancelado las clases. Me levanté y, cuando vi el cielo, fue un shock total”, cuenta Melissa. “Era rojo y naranja, parecía el día del juicio final. Y entonces vi las cenizas por todos lados”.

    Melissa y su esposo Trevor habían vivido en Paradise, California, durante 14 años, pero apenas se habían mudado a su nueva casa una semana antes del devastador incendio Camp Fire. Esa mañana, “tuve un presentimiento; sentí que teníamos que empacar, juntar a toda la familia y alejarnos, por sprecaución”.

    Además de Melissa, Trevor y sus dos hijos, la familia incluía al padre de Trevor, dos gran daneses, un poodle, un gato y un conejo. Metieron todo en dos coches y Melissa salió corriendo a recoger a sus hijos.

    “La gente estaba fuera de sí, iban manejando como locos. Parecía una escena de una película. Uno nunca se espera vivir una situación así ni presenciar algo tan aterrador. Había fuego por todas partes: a la izquierda, a la derecha, por delante y por detrás. Hubo momentos en los que me pareció que iba directo hacia las llamas, no sabía si estaba tomando la ruta correcta. Y no paraba de llorar”.

    Finalmente, la familia llegó a Chico, California, donde pudieron quedarse con la hermana de Melissa, pero era un departamento de una habitación donde ya vivían cuatro familias. “En total, éramos 15 personas y 18 o 19 animales”, cuenta Melissa. “Mi madre durmió en el coche, pero de todos modos estábamos muy amontonados, porque era un departamento como de 45 metros cuadrados Además, yo estaba embarazada, así que no era nada cómodo. Tenía claro que había que buscar otra solución”.

    Ir “con todo”

    Unos días después de que empezó el incendio, Cinde Dolphin, una empresaria de Sacramento, California, estaba en la iglesia escuchando un sermón sobre la idea de involucrarse por completo. z“Explicaba que no había que quedarse al margen de las cosas, sino que era necesario meterse de lleno para darle sentido a la vida”, recuerda.

    Cinde siempre había participado en actividades como voluntaria y ya colaboraba con los grupos de jóvenes de la iglesia, apoyaba a un adolescente en un albergue y preparaba desayunos para las personas sin hogar, entre otros proyectos. “Pero, cuando escuché aquellas palabras, pensé que muy cerca de allí, en el condado de Butte, había un incendio horrible y yo no estaba haciendo nada al respecto. Enviar cobijas y camisetas puede ser un buen gesto, sí, pero, ¿cómo puedo ayudar de verdad a las personas afectadas a recuperarse?”.

    Se puso en contacto con el cuerpo de bomberos local, y le hablaron de Open Homes. Cinde renta una propiedad en Sacramento que tiene una casa de invitados, y nunca había sido anfitriona en Airbnb. Con el permiso de los propietarios, limpió el espacio y lo anunció en la página de ayuda en caso de catástrofe de Open Homes.

    “En menos de una hora”, relata, recibió un mensaje de Melissa. “Nunca olvidaré sus primeras palabras: ‘Que Dios te bendiga’. Después, me describió a su familia: su hijo de 11 años, su esposo y su suegro, que tenía una discapacidad. Me dijo: ‘Estamos desesperados. Somos una familia pequeña y tenemos dos perros. Sabemos que eso puede ser un problema, pero, si no tienes inconveniente, nos encantaría quedarnos en tu alojamiento. Ah... Además, estoy embarazada’. Su situación me llegó al corazón y pensé que era imposible decirle que no”.

    El momento de la verdad

    Cinde respondió de inmediato y, en menos de 24 horas, Melissa y su familia llegaron a Sacramento. Era la primera vez que alojaba a alguien y recuerda que sintió un cúmulo de emociones. “Estaba nerviosa, porque nunca había hospedado en mi casa a alguien desconocido. Antes de abrir la puerta, pensé: ‘Ojalá que esto no sea un error. Soy una mujer soltera, vivo sola en esta casa... A lo mejor esta no es la decisión más prudente’. Pero, cuando abrí la puerta y vi a Melissa, supe inmediatamente que estaba haciendo lo correcto”.

    Melissa también estaba nerviosa. “No sabes qué te vas a encontrar, y ya nos había costado mucho asimilar una situación tan grave y trágica”, explica. “Pero Cinde, con su sonrisa, nos ayudó a verlo todo con otra luz y nos hizo sentir muy cómodos. Se notaba que era alguien de buen corazón”.

    Cinde había preparado todo para que la familia se sintiera como en su propio hogar: toallas limpias, un par de calefactores y chocolate caliente en la casa de invitados. “Pensé en lo que más falta hace cuando te mudas a una casa nueva y te preguntas, '¿Ahora qué?'”

    Las dos mujeres habían estado hablando por mensajes sobre las cuestiones logísticas, así que Melissa sabía qué se encontraría al llegar. “Cinde nos explicó que estaríamos un poco apretados y nos dijo que a ella no le importaba si para nosotros no era un inconveniente. Lógicamente, nosotros podíamos adaptarnos sin problema. Había un sofá cama extra, un bañito pequeño, pero hermoso: un espacio muy lindo. Aunque estábamos lejos de nuestro hogar, nos sentimos como en casa”.

    A través de Facebook, Cinde les contó a sus amigos que había alojado en su casa a personas que habían perdido todo a causa del incendio. Los vecinos prepararon comida y sus amigos llevaron pañales, ropa y juguetes para el bebé que venía en camino. “Todos mis amigos se juntaron para ayudar”, cuenta Cinde. “Creo que el impacto es mayor si conoces a la familia a la que estás ayudando. A la gente le gusta tener la certeza de que realmente están cambiándole la vida a otra persona”.

    Aunque la familia de Melissa solo se quedó tres noches antes de buscar un departamento para un periodo más largo, el tiempo que pasaron en casa de Cinde les sirvió para descansar y decidir qué hacer después. “Creí que iban a estar llorando y muy angustiados”, cuenta Cinde. “Pero su actitud fue de: 'Gracias. Vamos a salir adelante y nos alegra tener un lugar donde poder empezar a recuperarnos’. Les sirvió para aclarar sus ideas y darse cuenta de que, podrían superarlo, un día a la vez”.

    Comenzar de nuevo unidos

    Hoy, la familia de Melissa vive en un departamento en Carmichael, a unos 20 minutos de la casa de Cinde. La pequeña Annette nació cinco días después de que se mudaron. Cinde y Melissa platican seguido a través mensajes de texto, y Melissa le envía fotos de la niña.

    Hace poco, Cinde contrató a Melissa para que se encargara de la difusión de los productos de su pequeña empresa. Como es un puesto de medio tiempo, le permite cuidar a su hija. Melissa dice que Cinde “es una persona especial que me cambió la vida. Nunca olvidaré su amabilidad y el apoyo que nos dio. Hoy sigue estando a nuestro lado y siempre está dispuesta a echarnos una mano cuando lo necesitamos”.

    Melissa y Trevor todavía no saben cómo ni cuándo podrán recuperar su vida en Paradise, pero tienen claro que, aunque se tarden un tiempo, volverán. “La verdad es que mi concepto de 'hogar' ha cambiado totalmente desde el incendio”, dice Melissa. “Para mí, un hogar es donde está tu familia, así que es algo que puedes construir en cualquier lugar”.

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    Lo más destacado

    • Después del incendio conocido como Camp Fire, en California, la gente de la zona se registró en el Programa Open Homes en Airbnb para ofrecer alojamiento temporal.

    • Melissa y su familia encontraron refugio en casa de Cinde, una empresaria de Sacramento.

    • Los vecinos de Cinde también le echaron una mano a la familia de Melissa, y las dos siguen siendo amigas.

    Airbnb
    7 de may. de 2019
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