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    Una pareja deja la vida de oficina para convertirse en empresarios de hostelería

    Después de viajar por todo el mundo, esta pareja regresó a casa para convertirse en anfitriones en Airbnb.
    Por Airbnb el 10 de ene. de 2020
    Lectura de 4 minutos
    Actualizado el 25 de jun. de 2020

    Hojin Chang y su esposa Sarah necesitaban un descanso de la rutina diaria. Era 2014, ambos tenían trabajo en la misma empresa de fabricación de electrónicos con sede en Seúl. Él trabajaba en ventas, ella era responsable de reunirse con inversores y clientes importantes. Eran el tipo de trabajos que los profesionales jóvenes de cualquier lugar disfrutarían, pero el estrés y las largas horas los estaban agotando.

    “Llegábamos a la compañía por la mañana y regresábamos ya muy noche”, dice Hojin. No les daba tiempo de pasar tiempo en pareja. “Renunciamos a nuestros trabajos y emprendimos nuestra gira mundial”.

    Una gira mundial que dio lecciones de hospitalidad

    “Gira mundial” es una descripción adecuada para la odisea de esta pareja: viajaron durante 430 días, visitando 30 países en cinco continentes. Casi a donde fueran, se alojaban en espacios de Airbnb. La experiencia les enseñó mucho acerca de la importancia de la conexión humana en la hospitalidad. “Conocimos a tantos anfitriones maravillosos”, dice Hojin.

    Uno de los puntos más destacados del viaje fue una larga estancia en El Calafate, un pequeño pueblo de la Patagonia argentina que sirve de puerta de entrada a algunos de los glaciares más espectaculares del mundo. Allí tuvieron la oportunidad de experimentar de primera mano la hospitalidad desde el otro extremo y comenzaron a pensar en sí mismos no solo como huéspedes mimados, sino también como posibles anfitriones.

    Llegaron a esa remota ciudad con la idea de que solo estarían de paso, pero terminaron estrechando lazos con una pareja japonesa-coreana que llevaba la Casa de Huéspedes Fuji, donde estaban hospedados. Resultó que los dueños de Fuji buscaban ayuda extra. La oportunidad despertó su curiosidad, así que Hojin y Sarah se ofrecieron como voluntarios. Durante las siguientes dos semanas aprendieron cómo tender camas, limpiar, administrar horarios y otros aspectos básicos del negocio de la hostelería. “Queríamos tener experiencia con ese tipo de trabajo”, dice Hojin.

    Buscando un nuevo estilo de vida

    El viaje les ayudó a fortalecer su relación. También dejó una cosa clara: no querían regresar de nuevo a las presiones de un trabajo. Querían formar una familia, pero las presiones de los trabajos corporativos no les permitían ser el tipo de padres que esperaban ser.

    Ahí fue cuando llegó la oportunidad. La pareja se enteró de que Airbnb estaba celebrando un concurso para ampliar su presencia en Seúl, Corea del Sur. Los ganadores recibirían la ayuda de la empresa para diseñar una habitación en su casa para alojar a posibles huéspedes. Hojin y Sarah estaban entre los 3000 que se registraron y entre los cuatro que resultaron seleccionados. “Vinieron a casa y crearon una habitación para huéspedes”, dice Hojin. “En ese momento supe que tenía una buena oportunidad para empezar [a hospedar] en Airbnb”.

    Convirtieron un espacio otrora aburrido en una habitación bien iluminada, moderna y acogedora, y comenzaron a ganar algo de dinero sin tener que volver a sus agitadas vidas profesionales. Disfrutan mucho hospedando, especialmente su interacción con los huéspedes, que les recuerda sus días de trotamundos.

    Un pasatiempo que se convierte en una profesión

    Pero una vez que Sarah supo que estaba embarazada, el dinero ya no alcanzaba. Tenían que llevarlo a otro nivel o dedicarse a otra cosa. Fue entonces cuando Hojin decidió crear la Casa de Sarah, una empresa que ofrecería hospitalidad y habilidades de administración a otros propietarios interesados ​en beneficiarse de la creciente popularidad de Airbnb.

    Cuatro meses después de hospedar en su casa por primera vez, la pareja encontró una propiedad más antigua, pero por lo demás perfecta, idealmente ubicada cerca de todo lo que Seúl tiene para ofrecer. Hojin tuvo que convencer al dueño para que lo dejara arreglar el lugar para hacerlo más hospitalario. Hoy en día, la Casa de Sarah supervisa 20 propiedades, dando a sus propietarios una forma sin preocupaciones para compartir sus hogares. Emplea a un equipo de cuatro personas: dos gerentes y dos trabajadores de mantenimiento, además de Hojin.

    Las lecciones que aprendieron en la Casa de Huéspedes Fuji siguen siendo fundamentales para gran parte de lo que hacen en Seúl. Fue allí, dice Hojin, que entendieron por qué la atención al detalle es tan importante en la hospitalidad. Cuando los huéspedes están tan lejos de casa, los pequeños detalles que los hacen sentir atendidos realmente importan.

    Dale un toque personal a tu forma de hospedar

    “Entendemos lo importante que es el alojamiento para los viajeros, así que nos centramos en la seguridad y la limpieza”, dice Hojin. “También quiero ofrecer una casa de huéspedes tan buena [como Fuji] para los viajeros de Airbnb”. Seúl es una especie de cruce de caminos para Asia, lo que significa que con frecuencia hay que ayudar a los viajeros de China, Malasia o Japón con el idioma o las barreras culturales. Hojin se asegura de que los huéspedes sepan dónde conseguir alimentos que los hagan sentir como en casa y dónde pueden ver a la última sensación del K-Pop.

    “Cuando me encuentro con los huéspedes el primer día, les explicamos sobre la vivienda y cómo usar todo”, dice Hojin. “Aunque en ese momento siempre les decimos ‘si quieres ordenar pollo frito o comida china, podemos ayudarte. ¡No te preocupes!’”.

    Cuatro años después de su aventura trotamundos, Hojin y Sarah dicen que han encontrado el equilibrio que buscaban al dejar sus trabajos. La Casa de Sara les da la oportunidad de pasar mucho tiempo juntos y con su pequeño hijo. A medida que el negocio crece, siguen intentando replicar la hospitalidad que experimentaron en la Patagonia. Cada vez que un huésped se pone en contacto con ellos sobre algo que necesitan, Hojin dice: “Les ayudamos con placer, porque podemos imaginarnos en los zapatos de ese viajero”.

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    Airbnb
    10 de ene. de 2020
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