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    Un aplauso para la generosidad de los anfitriones en el programa Open Homes

    Conoce a anfitriones de todo el mundo que abrieron las puertas de sus casa por una buena causa.
    Por Airbnb el 11 de oct. de 2018
    Lectura de 3 minutos
    Actualizado el 7 de dic. de 2020

    Lo más destacado

    • Airbnb puso el programa Open Homes en marcha en 2012, inspirándose en la generosidad de aquellos anfitriones que hacían todo lo que estaba en sus manos para ofrecer las mejores experiencias.

    • Desde entonces, más de 70 000 huéspedes han contado con alojamiento gratuito cuando lo han necesitado.

    Open Homes ahora es Airbnb.org

    El programa Open Homes en Airbnb se ha convertido en Airbnb.org, una nueva organización sin fines de lucro clasificada como 501(c)(3). Gracias por crear la comunidad de Open Homes con nosotros. Nos emociona mucho que formes parte de esta nueva etapa.

    Desde que Airbnb dio sus primeros pasos en 2008, hay una verdad que no ha cambiado: los anfitriones de la comunidad siempre están dispuestos a ayudar.

    Open Homes, nuestro programa de ayuda en caso de desastre, nació en 2012 gracias a una anfitriona llamada Shell. Te contaremos su historia en este artículo. Desde entonces, más de 70 000 huéspedes han contado con alojamiento gratuito cuando lo necesitan.

    Sin embargo, el mérito no es nuestro: todo esto ha sido posible gracias al altruismo y la generosidad de los anfitriones de la comunidad. A continuación, te presentamos a algunas de esas personas de gran corazón que cambiaron el curso de situaciones trágicas ofreciendo un refugio, transformando la vida de las personas y creando lazos que durarán para siempre.

    Shell: la que lo inició todo

    Shell, la anfitriona a la que debemos Open Homes, abrió por primera vez las puertas de su alojamiento en Brooklyn a unas personas de Nueva York que tuvieron que desplazarse después del huracán Sandy en 2012. Más de 1 400 anfitriones hicieron lo mismo. Gracias a este acto de humanidad, Airbnb creó oficialmente herramientas de respuesta a los desastres.

    Juan y Bob: la pareja positiva

    En Kissimmee, Florida, Juan y Bob, que son pareja, abrieron las puertas de su casa por primera vez a los familiares y amigos de las víctimas del tiroteo de la discoteca Pulse y, más adelante, a las personas desplazadas a causa del huracán Matthew. “El hecho de conocer a gente maravillosa con la que no habrías coincidido nunca si no fuese por una tragedia es la parte positiva de esas situaciones tan terribles”, explicó la pareja a Upworthy.

    Jorge: la roca

    Cuando Laura y sus padres, ya mayores, perdieron su hogar después del terremoto de magnitud 7,1 que hubo en el centro de México en 2017, Jorge los recibió en su hogar en la Ciudad de México. Aseguran que su hospitalidad fue esencial: al contar con un alojamiento, pudieron detenerse a pensar y planear lo que harían.

    Susan: la transformadora

    “La palabra "refugiado" para nosotros no tiene relevancia”, dice Susan, anfitriona en Denver. “Lo que hacemos es recibir a otros seres humanos”. Susan abrió las puertas de su alojamiento a Mousa, un hombre iraquí que recibió amenazas de muerte después de trabajar como intérprete para Estados Unidos, así como a su esposa y a sus dos hijos pequeños.

    Linda: la defensora

    Para Linda, alojar al refugiado iraquí Mohammed, a su esposa y a su hijo en Dallas fue “una manera de aportar mi granito de arena”. Mohammed prestó sus servicios de traducción a Estados Unidos durante la Guerra de Irak. Linda prolongó su estancia y hospedó a su familia durante un mes más de forma gratuita hasta que encontraron un nuevo hogar en el que instalarse.

    Alaa: el nexo

    Alaa es un refugiado sirio que ofreció una de las experiencias solidarias con más éxito en Ámsterdam. Se mudó a los Países Bajos en 2015 y trabaja en Blendin, una organización sin ánimo de lucro que pone en contacto a personas refugiadas con gente de la zona.

    Els: la reina de la empatía

    Els, una mujer de Bélgica, quería devolver la hospitalidad que recibió de los italianos cuando se mudó a Roma. Y lo logró. Fode, un refugiado humanitario de Malí, asegura que, desde que empezó su nueva vida en Italia, nunca se había sentido tan feliz como cuando vivió con Els.

    Anto, Claire y Anne: los hacen sueños realidad

    Después de nueve operaciones y seis meses de quimioterapia, el único deseo de Claire Svehla, sobreviviente de un cáncer cerebral, era viajar a París. La colaboración entre la Fundación Make-A-Wish y Airbnb permitió poner en contacto a Claire con tres anfitriones de experiencias franceses: Anto, que ofrece recorridos guiados en bicicleta; Claire, diseñadora de moda; y Anne, artista de performance. Los tres ayudaron a la joven a vivir París como una habitante más. Cuando Claire se marchó de la Ciudad de la Luz, dijo: “Ya no me siento una niña enferma”. ¿Qué puede ser más gratificante?

    Únete a una comunidad creciente que pone de manifiesto el poder de compartir en momentos de necesidad.

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    Lo más destacado

    • Airbnb puso el programa Open Homes en marcha en 2012, inspirándose en la generosidad de aquellos anfitriones que hacían todo lo que estaba en sus manos para ofrecer las mejores experiencias.

    • Desde entonces, más de 70 000 huéspedes han contado con alojamiento gratuito cuando lo han necesitado.

    Airbnb
    11 de oct. de 2018
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